lunes, noviembre 30, 2009

häBläNdÔ SÔbRë Lukacs



LA CONCIENCIA y LUKACS

“No es la conciencia la que determina el ser social, si no que es el ser social el que determina la conciencia”.
El problema central del pensamiento de Lukács recae en: ¿Cómo lograr la conciencia de clase?, es así como a parir de la lectura del Capital describe dos formas de llegar a la activación de la conciencia. Por un lado partiendo de la realidad, la cual reordenamos a través del marxismo y así llegamos a la activación, por otro lado, a partir del idealismo el cual nos lleva a la ética, otra forma de llegar a dicha activación de la conciencia.

Lukacs pensaba que la transformación no se daría participando en la democracia burguesa, por ello expone un desacuerdo con los partidos, su propuesta para la trasformación era a partir de una visión teórica para lograr la conciencia de clase. Por ello hace una crítica a los modelos marxistas hechos hasta el momento ya que considera que carecen de una visión teórica. Lukács afirma que es indispensable la construcción de mediaciones para poder comprender la relación, lo que significa lograr que los conceptos abstractos puedan ser entendidos en sucesos concretos.

Sobre el marxismo, el autor escribe, que tiene dos dimensiones: una es la filosofía social, otra una forma de abordar la naturaleza, de modo que Lukács se inclinará por la segunda. Abordar a la naturaleza a través del marxismo significa entender la importancia de conocer a los hombres El método que permite conocer a los seres humanos es “el materialismo histórico”, y es que el hecho de conocer al ser humano proporciona fuerza para la lucha del proletariado, ya que se logra una vinculación entre el conocimiento y la lucha, dada a través de la conciencia.

Para Lukács la teoría se debe aferrar a las masas, ya que debe de dirigirse a ellas así como tratar de tener efectos en sus acciones, ya que de lo contrario no tiene sentido hacer teoría si no tiene relación e impacto con las masas. Para lograr una teoría vinculada y comprometida es necesario tener presente la relación teoría-práctica, la cual según Lukács logra su conexión a través de la conciencia. Lukács expresa que para que la teoría realmente cumpla con una función revolucionaria debe conocer las condiciones objetivas para la lucha, así como a la sociedad a la cual pretende impactar, al mismo tiempo que sea una teoría comunicable y fluida para las masas , pero sobre todo que pretenda transformar la realidad. Así cuando se logra la relación teoría-práctica se logra potenciar la subversión del proletariado.

En este sentido, las propuestas zapatistas engarzan teoría y práctica, contribuyen a la reflexión teórica y el debate colectivo, al tiempo que coadyuvan a la recomposición y reorganización de la izquierda y el movimiento social planetario. Hay que revisar a detalle los numerosos tomos en que se han convertido los innumerables comunicados para descubrir elementos que parten del conocimiento profundo de la vida concreta de las comunidades zapatistas de Chiapas, pero no deja de articularse con los procesos más generales que atraviesan la realidad mexicana, y más todavía, la realidad del mundo”. (Arturo Anguiano, 2004: 50)

Otra parte indispensable para Lukács es lograr vincular el conocimiento con la totalidad, de modo que para él la totalidad implica explicar un fenómeno a partir de distintas disciplinas, dando respuesta al ¿qué sucede? y ¿cómo sucede?, partiendo de todas las posibles determinaciones naturales inmediatas. Para lograr esa vinculación con la totalidad es necesario generar conocimiento en relación al movimiento de la realidad, reformulando conceptos permanentemente según las nuevas condiciones históricas. La importancia de captar el movimiento de la realidad recae en la necesidad de una transformación, por ello se deben descubrir las contradicciones históricas, ya que son las que generan dicho movimiento. Para Lukács entender la totalidad es una forma de reconocer los factores que intervienen en los distintos fenómenos. Dichos fenómenos articulan a través de las relaciones sociales, ya que son el resultado de una producción y constante reproducción social. De este modo el hecho de romper con esta constante reproducción significa lograr la transformación de la realidad, siendo un momento determinante en la historia. Una vez más Lukács expresa la necesidad de la conciencia, ya que dicho momento sólo se logra una vez que la conciencia es llevada a la acción.

Lukács nos dice que dentro de la cotidianidad asumimos un mundo sin contradicciones, actuando con una falsa conciencia. La falsa conciencia es aquella que genera la clase burguesa y transmite a la clase oprimida a través de un discurso que justifica su poder, imponiendo una visión del mundo que describe como “normal” el sistema de clases así como la explotación y la dominación de una clase sobre otra. Cada momento histórico genera su propia falsa conciencia, por ello se debe de analizar a partir de un momento histórico específico. La falsa conciencia es clave para la acción política, ya que la clase que crea su discurso tiene el poder de movilizar a las otras clases, de este modo la sociedad mantiene oculta la realidad alimentando a las masas con una falsa conciencia, lo cual mantiene vivo al sistema capitalista. La burguesía, a través de la falsa conciencia, pretende hacerle creer a las clases oprimidas que el estado no es un estado de clases, si no que es producto de la elección de la mayoría. El poder del discurso que lleva consigo la falsa conciencia ha logrado convencer a las masas, e incluso justificar y defender la sociedad de clases.

Las políticas culturales implementadas desde el poder, tienen como uno de sus objetivos introducirse y controlar los espacios y medios culturales. En este sentido los medios de comunicación juegan un papel central, ya que, por un lado, como “fábrica de sueños”, tratan de mostrar que el mundo de las mercancías es el mejor y único posible, que la única libertad es la de vender y comprar para satisfacer las necesidades creadas por el mismo capital, y por otro, ocultan el despojo y la explotación”. (Aída Analco, 2005: 35)
Lukács dice que la falsa conciencia es ahistórica, por ello la conciencia burguesa es falsa de naturaleza. Dentro de la sociedad capitalista los factores para descubrir el mundo quedan invisibles, no sólo para la clase proletaria, si no para la burguesa, ya que para el burgués las leyes del capital aparecen como leyes naturales, así como la misma existencia de su clase. La burguesía es incapaz de comprender que el capitalismo tiene su propio límite, que tarde o temprano tendrá que desaparecer según las leyes de la historia. Si las clases dominantes lograran una verdadera conciencia de clase descubrirían que su existencia ha causado la deshumanización de los hombres, tendrían que renunciar a tal posición de clase de acuerdo a sus instintos morales, o simplemente tendrían que reprimir su conciencia. Para Lukács lo anterior no tiene sentido, simplemente plantea que el burgués no es capaz de lograr una conciencia verdadera, si no que su éxito como clase dominante depende de la producción y reproducción de una falsa conciencia, la cual más que nada cumple la tarea de justificar ante las demás clases su dominio, al igual que es una justificación para el burgués mismo.

“En la televisión mundial, el canal uno, único y eterno del neoliberalismo, presenta una imagen repetida hasta el vómito: el rico es rico porque así lo quiso el destino, dios o la herencia; y en cambio, el pobre es pobre porque quiere ser pobre. Así el rico debe sufrir la dictadura del destino y “padecer”, sin poder oponerse, toda una vida de lujos e impunidades; mientras el pobre disfruta de la libertad de elegir ser pobre, y no tiene que sujetarse a nada... porque nada tiene. (...) esta es la cantaleta que nos inculcan, de muchas formas y a todas horas: “No puedes ser como nosotros, pero en cambio, tienes la libertad de intentar parecerte a nosotros. Puedes elegir cantar, bailar, hacer el amor como nosotros. Pero sobre todo debes elegir pensar como nosotros””.(Subcomandante Marcos, 2004)

La conciencia de clase es, según Lukács, una reacción racionalmente adecuada que se atribuye a una situación en el proceso de producción. Quien realmente logra la conciencia de clase, reconoce a través de la reflexión su condición de clase, asume su papel de clase explotada, de modo que entiende que es sujeto y objeto del devenir histórico, lo cual significa que es producto de la historia, pero al mismo tiempo tiene la cualidad de ser productor de la historia. Lukács afirma que para pasar de la falsa conciencia a la verdadera conciencia de clases es necesaria la voluntad.
Es el proletariado quien realmente puede lograr la conciencia de clase, ya que su existencia es la primera contradicción del capitalismo. Para Lukács los únicos que pueden lograr una visión completa de la sociedad son los proletarios, ya que son quienes tienen la necesidad de liberarse, liberarse de las condiciones de explotación y miseria en que los coloca el capitalismo, dejar de ser objetos y recuperar su cualidad de humanos. Es la clase proletaria quien debe abolir las condiciones que la oprimen, desaparecer a la misma clase oprimida. Por ello es necesario que el proletario conozca su realidad, la explique y sobre todo actué para transformarla.

La conciencia es fundamental para la lucha. Para Lukács el despertar de la conciencia va traer consigo la acción con un corte moral, ya que una vez que se descubre la realidad es imposible no sentir la necesidad de cambiar sus contradicciones, de transformar el mundo. En la lucha no se debe de perder vista el fin específico: desaparecer las clases, ya que la lucha del proletariado no es contra el capital, si no contra la sociedad de clases. Lukács expresa que es indispensable conectar las pequeñas luchas con la totalidad, con el fin de transformar la realidad.

Cualquier palabra que esté inscrita en un movimiento anticapitalista en contra de la explotación es la que queremos escuchar (...) La Sexta plantea una concepción de la realidad, una idea de lo que es el mundo y el país. Esta idea es también una toma de posición: esto soy en este lugar, en este tiempo, con esta experiencia. (...) Suponemos que comparten la totalidad de esa idea sobre el mundo y agregan la de su respectivo horizonte... el reconocimiento de la explotación, el desprecio y la represión, así como el reconocimiento de otras resistencias y rebeldías. (...) La marcha de los explotados de empieza a organizar, se forman ya los primeros contingentes y se escucha el rumor de la otra tormenta ...” (Subcomandante Marcos, 2005)

Lukács define como clase para sí a aquélla que logra aterriza su conciencia más allá de un movimiento utópico, más allá de los ideales, si no que actúa en lo real y pretende transformar la sociedad de clase. Esto nos remite a la idea de que la acción de clase debe de articularse a la acción inmediata. Desde el momento que Lukács hizo públicas sus ideas lanzo una convocatoria al mundo: liberar al proletariado, acabar con la sociedad de clases, lograr una sociedad genérica, salvar al género humano... transformar el mundo.

“Como lo dice la Primera Declaración de la Realidad, el Poder nos ha vendido como cierta una mentira, la mentira de nuestra derrota. Sin importarle mucho el derrotarnos de hecho, el Poder se ha dedicado a hacernos creer que estamos derrotados. ¿Quiénes? Nosotros, ustedes, todos los que pensamos que es posible y necesario un mundo donde la democracia, la libertad y la justicia abandonen su cómodo lugar de utopías y bibliotecas y se vengan a vivir (y a luchar, que es una forma hermosa de vivir) con nosotros. El Poder ha construido la mentira de su victoria.” (Priscila Pacheco, 2005: 42)

Nuestra historia común es que, donde alguien dice “Mando y domino”, nosotros, ustedes, decimos “Resisto y me rebelo””



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