viernes, diciembre 04, 2009

häBläNdÔ SÔbRë Zizek

Zizek: ¿Pesimismo o una propuesta distinta?


En un autor tan peculiar como Slavoj Zizek podremos encontrar en sus ideas, escritas o habladas, al marxismo y al psicoanálisis unidos de las formas más inesperadas. La teoría que ha generado dicho autor, tan actual y polémico, ha sido removida de una serie de aspectos de la cultura popular de nuestros días, como el cine, o el internet al cual llama el “masturmodromo”, ya que afirma, por medio de él las personas construyen una serie de relaciones estando solas, viéndose reflejadas en una pantalla, intercambiando sentimientos y experiencias consigo mismas.


Al igual que el psicoanalista francés Lacan, Zizek coloca a lo subjetivo en tres registros de la conducta relacionados entre sí: Lo Real, Lo Imaginario y Lo simbólico. Lo Real para ZiZek no es realidad, si no hasta el momento en que le damos sentido con simbolismos, es aquello que construimos simbólicamente y que de no ser así quedaría un vacío que dejaría a la vida incompleta e inconsciente. Lo Simbólico es una construcción cultural que se logra en el momento que se adquiere el lenguaje, haciéndolo mutuamente relacional. El lenguaje obtiene sentido cuando se es dirigido a los otros, del contrario no lo tiene, del mismo modo las actitudes son simbólicas, su sentido existe cuando obtienen una respuesta de los demás que alimenta su simbolismo: “Te hace autoridad el que los otros te reconozcan como tal, si los otros no se comportan ante ti como tus súbditos tu autoridad sólo tiene un mandato simbólico”. Lo imaginario se encuentra situado al nivel de la relación con el sujeto mismo, es aquello que va más allá del lenguaje, como objetos de deseo que no podemos explicar. Es como una fantasía fundamental inaccesible a nuestra experiencia física, cuyo discurso se localiza en lo simbólico y a veces se ve reflejado en nuestros errores.


Una idea con la que Zizek destruye propuestas anteriores en el marxismo sobre una posible sociedad sin clases ni explotación, es aquella en la que afirma que “las contradicciones siempre han de existir, son parte de la sociedad”. Para Zizek los antagonismos son necesarios, son parte de la naturaleza humana y es gracias a las confrontaciones que la sociedad avanza históricamente. Como psicoanalista afirma que los sujetos estamos conformados de contradicciones, no sólo de manera externa hacia la sociedad, si no dentro de nosotros mismos. Para muchos puede sonar pesimista el pensamiento de Zizek al decir que “existen contradicciones que ya no se pueden deshacer y tenemos que aprender a vivir con ellas”. La confrontaciones son parte de los seres humanos y los ideales que nos hemos construido son para negarlas, éstas están ocultas bajo una cultura que nos muestra un mundo sin ellas.

La ilusión en Zizek es aquello que estructura la realidad y nos impide ver las contradicciones del mundo, es una fantasía que cubre lo real, al mismo tiempo que estructura el orden social y sirve para dar respuesta a nuestros miedos. Dicho término esta íntimamente ligado con el de ideología, que Zizek describe como “el sueño que elegimos vivir para huir de la realidad” La ideología es una fantasía que sostiene nuestra realidad, que nos ayuda a cubrir aquello que no soportamos del mundo. Nuestro mundo es pura ideología, afirma el autor, es aquello que disfraza los antagonismos que vivimos, esta división social que nos simboliza.


Zizek retoma al materialismo dialéctico cuando habla de las contradicciones y de ello plantea el término de paralaje. El paralaje hace referencia a la composición compleja del ser humano, formada tanto de un paraje bueno, como de un paraje malo, los cuales van y funcionan juntos. Zizek afirma que, no es que las acciones del ser humano estén bien o estén mal, si no que son resultados históricos.


Por último, es interesante la propuesta que Zizek plantea respecto a este mundo de contradicciones ocultas. Como se menciona anteriormente, para el autor las contradicciones están presentes en la sociedad porque son parte de nosotros como seres humanos y todo aquello que vivimos en la misma cotidianidad tiende a ocultar dichas contradicciones. Esto nos podría hacer pensar que entonces es imposible lograr un cambio, ya que las confrontaciones que existe en nuestra sociedad son parte de nuestra naturaleza, pero por el contrario Zizek nos dice que la lucha por un mundo mejor es válida. El creer que puede haber una mejor sociedad, más justa, es aquello que caracteriza al sujeto revolucionario, pero, advierte el autor, dicha lucha debe estar presente en nuestra vida diaria, por que es en la cotidianidad donde se encuentran las confrontaciones de clase. Nuestra única alternativa es confrontar lo que no soportamos de esta realidad, no debemos de seguir ocultándolo y evadiéndolo con un sueño, si no aquello que descubrimos como contradictorio es contra lo que debemos de luchar. Esta es una nueva alternativa de lucha, la lucha individual, donde cada uno debe de descubrir aquello que nos es insoportable, descubrirlo y confrontarlo en nuestra vida diaria. Así cada sujeto tiene sus luchas, no solo a lo externo, si no consigo mismo, pero dicha lucha es permanente porque no olvidemos que las contradicciones también lo son.

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